SIGUE DURMIENDO, SIGUE PERDIENDO

SIGUE DURMIENDO, SIGUE PERDIENDO

El que valore más su cama que su trabajo definitivamente terminará haciendo mucho menos de lo que debería y por lo tanto obteniendo menos de lo que podría. Las manos diligentes son productivas y laboriosas, dichas manos son las que merecen las mejores recompensas.

«Si te encanta dormir terminarás en la pobreza. ¡Mantén los ojos abiertos y tendrás comida en abundancia!» Proverbios 20:13

La verdad es que no hay nada malo en dormir, de hecho es saludable tener buenos hábitos del sueño y tener el descanso necesario pero sin duda alguna lo que si es un problema es la actitud perezosa.

El descanso debe ser el fruto del esfuerzo y nunca al revés, en muchas ocasiones he escuchado cosas como «voy a descansar hoy porque el día de mañana será muy fuerte» y aunque es cierto que debemos estar a tono pero se supone que el descaso debe venir después del esfuerzo y no antes. Una cosa es descansar por las demandas del trabajo y otra por ser un vago perezoso. 

La actitud es contrastante, mientras el perezoso esta durmiendo, perdiendo el tiempo en ocio, el diligente está esforzándose, dando el extra y siendo industrioso. La lógica es que a la larga el primero terminará sin nada, perdiendo todas las buenas oportunidades de la vida y el segundo terminará obtenido lo que le corresponde y aún más, porque aquello que el perezoso no estuvo dispuesto a ganarse tambien terminará en manos del diligente .

La actitud diligente en la vida y hacia el trabajo es lo que nos llevará a alcanzar aquellas metas en el ámbito de la productividad. Es cierto que los aspecto materiales no son lo más importante, eso no está en discusión, al menos no para mi, sin embargo tampoco debemos menospreciarse el valor del trabajo, los logros y el desarrollo del patrimonio personal y familiar.

Ser más productivo te da entre otras cosas la posibilidad de ampliarte y por lo tanto de apoyar a más personas en su propio desarrollo.

4 Consejos para abandonar la pereza:

1. Clarifica tus expectativas: si sientes pereza todos los días seguramente tu nivel de motivación personal debe estar bastante bajo. Cuando vivimos con propósito y claros en la vida respecto a lo que queremos nos mantenemos siempre a la expectativa y motivados respecto a lo que está sucediendo y a lo que viene. Sino sientes que hay una buena razón para levantarte cada día, es tiempo de revisar tu vida y clarificar tus expectativas.

Toma una hoja y anota las siguientes áreas: Familia – Salud – Finanzas – Trabajo – Relaciones – Espiritualidad – Entretenimiento. No lo hagas necesariamente en ese orden, eso es indiferente, luego escribe:  2-3 metas importantes para cada área y al menos 2 tareas semanales que te lleve a avanzar en cada meta hasta llegar, tendrás que ir añadiendo tareas conforme vayas avanzando.

¿Que logras con esto?
Tener  claro que hay razones para movilizarte cada día. Te ayudará a desarrollar un mayor sentido de eficacia personal, tocando positivamente tu estima personal y dándote buenas razones para seguir activo.

2.- Comunica tus expectativas: habla con otros sobre esas cosas que quieres lograr. Cada meta que tienes involucra otros personas, comunicate con ellos y hazle saber que vas a trabajar ahora respecto a esas metas, pídeles que te acompañen y dale autoridad a algunos para que te pregunten como van, rendir cuentas te ayudará a mantenerte en acción. También debes rodearte de personas productivas, las relaciones afectan mucho nuestras vidas, más allá de lo que te imaginas, cuando estás rodeado de personas altamente motivadas no te quedará más opción que movilizarte, la actitud es contagiosa.

3.- Cuídate apropiadamente: duerme bien, aliméntate bien, ejercitate, práctica algún deporte, busca un hobby y practicalo consecuentemente,  mira una buena película, lee un buen libro, ora, pasa un buen rato con familia o amigos, etc. La pereza muchas veces es el reflejo de que el stress está acabando con nosotros. En varias de estos aspectos al principio tendrás que obligarte, luego poco a poco te harás de buenos hábitos.

3.- Reflexiona sobre los hechos. No importa si eres «buena gente» , el hecho es que los perezosos terminan sin nada y no creo que esa sea tu meta de vida. A nadie se le puede hacer agradable la idea de terminar en bancarrota, pero indefectiblemente este es el destino del que ama más su flojera que su trabajo. Si deseas evitar esto a toda costa solo te queda una ruta, levantarte de la cama, valorar lo que haces día a día y hacerlo de la mejor manera posible. Quizás tu ocupación actualmente no sea tu trabajo soñado pero es el que tienes hoy, hacerlo bien forjará tu carácter y te abrirá puertas que te llevarán a avanzar hasta llegar a eso que si deseas.

Menospreciar tu hoy y ser perezoso solo es una siembra de problemas para el mañana. Cobra ánimo y sacúdete la pereza, haz que tus días cuenten.

Abraham Figuera Alvarez
@lidereshoy (twitter/instagram)
af@afiguera.me

 

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